Entrevista con Elizabeth Urbina

Disponible en català

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 “No me imagino el mundo sin cine”

Por Irene Martínez García

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Elizabeth Urbina es valenciana, pero no tiene nada que ver con las Fallas. Ellaes de la Valencia donde se comen arepasy se paga en bolívares: de la Valencia venezolana. La estudiante del Grado en Cine y Televisión, Irene Martínez García, la entrevistó poco después del estreno de su más reciente trabajo: La Recaída.

¿Cómo fue tu experiencia en el Máster?
La verdad es queel máster me gustó mucho,porque sentí que no iba enfocado a una visión específica o a un tipo de cine en general, como el comercial o de autor por ejemplo, sino que ellos te dan libertad absoluta. Quieren que seas tú mismo y que desarrolles aquello que realmente quieres. Además tuve la suerte de que éramos muy pocos, y desde que empezamos el taller de guión nos ayudaron muchísimo y de forma muy personalizada.

Cada uno presentaba su idea y el script editor lo que hacía no era cambiarla, sino ayudarte a mejorarla, a buscar cómo a través de tu idea podía salir un buen proyecto. De esta manera sientes que estás haciendo tu trabajo pero te encuentras con una especie de pared, que es alguien que sabe, que te devuelve las cosas para que sigas mejorando. Y eso está realmente bien, porque en un guión precisamente es muy importante que cada uno pueda desarrollar sus ideas libremente.

Aquí tenéis el tráiler del corto. “La Recaída fue tomando forma como una anécdota, y, sobre todo, como un personaje

¿Y en el estreno de La Recaída?
¡El estreno fue estupendo! Me permitieron hacerlo aquí, en la Facultad, y eso me hizo mucha ilusión, porque estudié aquí y porqué fue donde desarrollé la historia. Además,habíamos trabajado con un equipo de nivel:una cámara red one scarlet y un tipo de tratamiento de color y masterización de sonido que requerían un lugar y un proyector bueno, como el auditorio de la Facultad. Sino, se hubieran perdido muchos matices.

Estrena de La RecaídaEl actor de origen uruguayo Martín Brassesco, Elizabeth Urbina y la actriz catalana Bibiana Bigorra, en el Auditorio de la Facultad.

¿Cómo se desarrolló el guión del corto?
Todo empezó con una anécdota, como la mayoría. Yo tenía otra historia donde Mercè, la protagonista, salía pero era un simple personaje más, aunque la tenía muy bien definida.

Pero, en un viaje que hice a Venezuela, conversando con mi padre (que tiene la misma edad que la protagonista) sobre las ilusiones, la tercera edad… todo lo que hablamos me quedó ahí, y pensaba en Mercè. Así que pensé que ella tenía algo que contar, y que la gente mayor  muchas veces en quien confía es en el médico.

De ahí La Recaída fue tomando forma como una anécdota, y sobre todo, como un personaje,porque yo primero creo los personajes y después escribo la historia en base a ellos.Siempre me funciona muy bien y lo recomiendo.

¿Cómo os financiasteis?

Verkami

Hice una inversión personal de mis ahorros. También tuve muchas colaboraciones. Por ejemplo, el equipo de iluminación era de la Facultad, y trabajé con gente que me pudo proporcionar el equipo de cámaras a un coste más bajo, entre otras cosas. Además, tuvimos la suerte de que a la gente del espacio donde rodabamos, les gustó el guión y nos dejaron total libertad y pudimos rodar ahí de forma gratuita. Luego está el otro porcentaje del presupuesto, un poco más pequeño, que lo obtuvimosa través de una campaña crowfunding en Verkami.No tuvimos ningún otro tipo de subvención y el equipo no cobró nada por su trabajo. Aunque lo más importante fue vender bien el producto y con mucha ilusión, porque eso es lo que transmites.

¿Crees que después de esta experiencia es más fácil hacerse un hueco en el cine?
Bueno, podríamos decir que el caminito del cine es un caminote…! Te abre las puertas en el sentido de que la gente te presta un poco más de atención, pero dinero no te da.El premio te da algo de beneficio, pero es simbólico, te permite alguna cosa pero no cubre el coste de tu trabajo.Aunque el hecho de poder decir que este corto ha estado premiado como mejor guión, pues te da confianza y eso te ayuda.

También el mismo festival te impulsa, porqué conoces a gente del medio que te da consejos, que ve que estas empezando y te recomienda con quién trabajar o a qué actores y actrices puedes coger, etc. Está claro que el cine es un camino de mucha constancia y de ponerle siempre una energía extra, de no parar. A mi el premio me sirvió, por ejemplo, para ver que es como si estuviera yendo en bicicleta y que el premio me daba impulso para no dejar de pedalear.

Elizabeth Urbina

¿Cuáles son tus referentes en el mundo del cine?
Tengo muchos, tanto para esta historia en concreto como en general. Wes Anderson, que me gusta muchísimo cuando se trata de comedia y color como en mi caso, fue un referente; o por ejemplo, Jean-Pierre Jeunet. Son directores quetienen un ritmo de personajes y de comedia que para esta historia me han influido.A nivel de diálogos y de trabajar con el actor, que para mi es súper importante, Woody Allen es otro referente. Porque tus personajes son tu semilla, son lo más importante de tu historia, independientemente de lo irreales que luego puedan ser sus características.

Obviamente, tengo muchísimas más referencias de directores y directoras que adoro como Lucrecia Martel, Wim Wenders, Icíar Bollaín, Isabel Coixet… Aunque no sé donde están, porque quizá los vea en una historia que haga en un futuro o dentro de mi. No lo sé. Creo que lo que vas haciendo es buscarte a ti mismo, y mientras tanto vas aprendiendo viendo mucho cine y de muchos tipos diferentes.

¿Cómo ves el cine dentro de 30 años?
Fíjate que el cine ha evolucionado siempre. Cuando se hacía cine con celuloide y salió el cine digital se decía que se iba a perder el celuloide y que eso comportaría una gran nostalgia. Y ahora se hace cine digital sin ningún problema, no pasa nada. Todo va teniendo sus baremos; nuestro mundo se ha ampliado para que la gente que tenga menos recursos también pueda crear sus proyectos, y eso comporta que todo también se segmente. Es decir, está claro que una persona que graba un corto con el móvil no optará a participar en los Goya, sino a un festival para cortos de móvil. Esa segmentación seguirá igual que hasta ahora, son cosas que seguirán estando diferenciadas.

Pero yo lo que me imagino es quese abrirá aún más el mercado.Ya hay muchas plataformas donde poder ver películas y series desde casa, de forma legal,  y eso es lo que hace mucha gente ahora. Eso sí, no me imagino el mundo sin salas de cine. Si desaparecieran, entonces yo sería una nostálgica. También me gustaría que hubiera más ayudas. Que de cada entrada –que debería ser más económica– se aportara un porcentaje del precio para hacer nuevos proyectos, o que las grandes empresas tuvieran que dar algo de dinero para incentivar la cultura. Que no todo dependa del Estado, porque entonces será imposible. Pero sobre todo no me imagino el mundo en 30 años sin cine, no creo que éste pueda morir.

El Cuestionario

  • ¿Qué película te llevarías a una isla desierta si tuvieras donde verla?
    Me viene a la cabeza el documental Pina Bausch, de Wim Wenders.
  • ¿Y qué libro escogerías?
    Si quiero mantener la ilusión, me cogería El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, o sino uno más largo como Cien años de soledad, de  Gabriel García Márquez.
  • ¿Un consejo para los estudiantes de cine de Blanquerna?
    Que no pierda la ilusión y que sean soñadores prácticos, es decir, que si tienen una idea y una ilusión que busquen su parte práctica para realizarla, poniéndose deadlines para que esa ilusión se convierta en un camino realizable.
  • ¿Cómo convencerías a alguien que no es amante del cine para que le guste?
    Le diría que si le gustaba cuando sus padres de niño/a le contaban algún cuento, y si eso no le hacía imaginar. Pues le preguntaría si le gusta soñar, si cuando se ha despertado algún día ha recordado aquello que ha soñado durmiendo y se lo ha imaginado de verdad. Estoy segura que alguna de las dos cosas le habrá pasado, e imaginar es cine.
  • ¿Qué cambiarías del mundo de la cultura en general?
    El tipo de importancia que se le da a ésta en la enseñanza. Se tiene que desarrollar más la parte creativa de la persona desde bien pequeña en la escuela, hay que integrarla y normalizarla, no dejarla sólo para el extraescolar.