Mungiu: de Blanquerna a Cannes

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Cristian Mungiu, Judith Colell, Pac Vilallonga y Carlos R. RíosCristian Mungiu, Judith Colell, Pac Vilallonga i Carlos R. Ríos

El director rumano Cristian Mungiu pasó por Blanquerna, antes de ir a Cannes como miembro del Jurado de largometrajes del Festival.

Texto: Andrea Daza

En la Facultad de Comunicación Blanquerna ofreció una charla, moderada por la profesora y cineasta Judith Colell. Es la primera vez que el director rumano pasaba por la ciudad, con una razón de peso: el Festival de Cine de Autor de Barcelona hizo una retrospectiva de la última década de cine rumano.

Se trata, entonces, de los años en que Cristian Mungiu le dio forma a su carrera, desde su primer largo, Occidente (2002), hasta Beyond the Hill (2012), donde da un salto hacia adelante en su forma de traducir el realismo de sus historias, con las herramientas más puras del lenguaje audiovisual.

Parecía un estudiante. Cuando menos, un profesor joven. Pero sin ningún deseo de dar lecciones. Con un inglés impecable, que a veces dejaba escapar alguna erre rumana. Mungiu pertenece a una generación de cineastas que, apoyados en el realismo, hicieron las paces con la era comunista, la Rumania empobrecida y atemorizada de Nicolae Ceausescu.

Cristian Mungiu en el plató de la Facultad


¿Aún quedan más películas sobre Ceausescu o ya está todo dicho?
En primer lugar, tengo que decir que nunca me había interesado por aquella época, desde el punto de vista de perspectiva histórica. Me da la sensación de que no era la intención de ninguno de los directores rumanos. Nosotros estábamos explicando historias de nuestra juventud, y nuestra juventud siempre estará dentro del comunismo. No hay nada que hacer. Pero el tema de estas películas no es Ceausescu. Eso no es más que el trasfondo. Inevitablemente, si explicas una historia de tus 20 años, tendrá alguna conexión con ese período de tiempo. Pero, las historias van sobre la gente, sobre nosotros cuando éramos jóvenes. Ahora estoy mucho más interesado en explicar historias de actualidad.

¿El boom del cine rumano te tomó por sorpresa?
Pasó poco a poco. Pero sí, sí que me sorprendió, porque no se anunció, no era una cosa preparada ni fue el resultado de medidas que se tomaron oficialmente. Pasó entre un grupo de gente que tenían más o menos la misma edad, y que pensamos el cine de una forma diferente. Nos propusimos hacer cosas muy diferentes al cine al que nos habíamos acostumbrado, que habíamos visto hace 20, 30 años. Y poco a poco se generó una especie de movimiento. Pero no tenemos ningún manifiesto. Y, de hecho, tenemos ideas muy diferentes de lo que es el cine. Lo que tenemos en común es el realismo. No creemos en los trucos.
¿Tu experiencia como periodista te sirvió después como director?
Sí, creo que sí. Ser periodista te ayuda a estructurar la información. Finalmente, el cine y la narración (el storytelling) se trata de pasar información y es muy bueno conocer cómo funciona ese proceso en los medios. Además, el periodismo tiene una forma de observar el mundo. Cuando trabajaba como periodista, me creé un estilo de palabras. Eso lo he adaptado ahora, a mi manera de hacer cine. Creo que alguna cosa he conservado de aquella etapa como reportero. Leo mucho y mucha prensa, buscando historias y cosas interesantes en esas historias.
¿Fue decisivo para ti ir a la escuela de cine de Bucarest?
En la escuela de cine tuve mucha libertad. No se cómo es ahora. Pero entonces, nos dejaron ser muy creativos con cualquier cosa que nos pasara por la cabeza. A veces teníamos ideas muy diferentes a las de nuestros profesores. Yo tuve la oportunidad de trabajar en producciones extranjeras que se grababan en Rumania mientras estudiaba. Eso fue como una segunda escuela, muchas películas americanas o francesas.
¿Te costó mucho entrar en el mundo profesional?
Tuvimos suerte, porque cuando acabamos nuestros estudios, tuvimos una nueva ley del cine en Rumania. Y eso nos permitió, a muchos de mi generación, trabajar inmediatamente haciendo cortos, películas de muy bajo presupuesto, pero trabajando. Hasta que empecé a hacer mi primer largo. Pero eso no es importante. Al principio de tu carrera cualquier presupuesto estará bien. Además, si una cosa aprendes en la facultad, es cómo hacer mucho con poco dinero.