Entrevista con Carlos Ruiz

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Carles RuizEl vicedecano de profesorado y estudiantes, Carlos Ruiz, ha ganado el 31º Premi de Ensayo Josep Vallverdú que otorga el Ayuntamiento de Lleida, con su obra La digitalización del otro.

“El problema de la tecnología es que no se piensa en su finalidad”

La estudiante del Grado en Periodismo, Patricia Schilt Morales, lo entrevistó para el Blog de la Facultad.

Por Patricia Schilt Morales

¿Qué encontramos en las páginas de “La digitalización del otro”?
El ensayo es una reflexión de cómo la sociedad está aceptando de una manera acelerada una tecnología que nos seduce y nos fascina, pero tenemos que ser conscientes de las modificaciones profundas que nos puede producir en conceptos claves de la democracia, como por ejemplo, la libertad. Y cómo puede transformarnos desde el punto de vista del sistema de valores y la jerarquía de valores, porque la base es que la tecnología no es neutra. Sobretodo, cuando se trata de tecnología intelectuales, como es el caso de Internet.

Podemos pensar en como la imprenta, una tecnología de la inteligencia, transformó a toda la sociedad europea. Si te fijas en la imprenta, fue un proceso muy largo, del siglo XV al XVIII; efectivamente tuvo un papel muy importante y la humanidad cambió de condición. Es decir, como resultado de la interacción de esta tecnología, la humanidad vivió una de las fases más brillantes intelectualmente, como fue la Ilustración. Sobre todo desde el punto de vista de los avances científicos y por un cambio de sistema político que dinamitó el absolutismo y creó la democracia liberal.

Creo que con todos estos fenómenos, la imprenta tuvo una relación muy importante, y por tanto creo que Internet potencialmente tiene una enorme capacidad de transformación. No se trata de rechazar la tecnología, eso sería absurdo. El problema principal que veo es que hemos introducido la tecnología, y la tecnología es un instrumento que no piensa en la finalidad.

¿En qué te inspiraste para tratar este tema?
Es una necesidad de todo profesor actualizarse, y yo, como profesor de ética de la comunicación, evidentemente había observado que toda la actividad del comunicador se sitúa ya en el ciberespacio. Es decir, no es ya una cuestión de futuro, es el presente, y por eso debía repensar la ética de la comunicación en este nuevo suporte.

Nos entretenemos, compramos, nos comunicamos, nos informamos a través de Internet. Que en el ensayo sólo me centre en los dilemas éticos es porque es es el tema que me preocupa. Hay cosas, de Internet, que no me preocupan, como por ejemplo acceder a fuentes de información.

En potencia –como decía el filosofo francés Pierre Lévy, que fue uno de los primeros en pensar en el ciberespacio cuando toda esta aventura empezaba–, no descarto que Internet pueda ser un instrumento que permita en una época de postmodernidad, continuar con el objetivo de la ilustración y de la modernidad. Pero evidentemente hay problemas y debemos ser conscientes, porque creo que el debate central es señalar el problema, ponerlo sobre la mesa, sobre todo por lo que se refiere a los fines de la tecnología.

Sabemos que estás escribiendo una novela. ¿Puedes darnos pinceladas de lo que encontraremos?
Siempre me ha interesado la escritura, y ahora tengo ganas de introducirme en el terreno de la literatura. Es una historia que tiene como trasfondo la Guerra Civil española, pero el tema que realmente me ocupa y me preocupa es la Segunda Guerra Mundial como punto de inflexión, en relación con el ser humano. Pocas veces nos detenemos a pensar en aquella tragedia.
¿Cómo es tu experiencia como profesor?
Yo me incorporé a la facultad hace veinte años, pero también trabajaba profesionalmente como periodista, pero tuve la posibilidad de dedicarme exclusivamente a la facultad y decidí que sí. Tomé esta opción, ya que siempre me ha gustado la docencia. Creo que ser docente es un privilegio. El hecho de poder reflexionar, estudiar y transmitir los conocimientos para generar reflexiones a los estudiantes es un privilegio. Creo que tenemos una herramienta pedagógica que es característica de nuestra facultad: el seminario. En el seminario es donde realmente es posible, no sólo trasladar el interés por el conocimiento sino percibir cómo el conocimiento puede transformar el pensamiento. Por eso creo que los alumnos lo valoran.
¿Qué futuro nos espera, a los alumnos de periodismo?
El periodismo está en crisis, pero quiero pensar que estamos en una crisis de crecimiento. El problema es que estamos delante de un cambio de mundo, y por lo tanto, los antiguos modelos no nos sirven para entender este nuevo mundo.

Por un lado, cuando el periodismo encuentre su alma digital, y esta alma sea compatible con el modelo de negocio, creo que empezará a crecer. Por otro lado, creo que la comunicación se centra en la producción de contenidos, y si el foco está en la producción de contenidos, hay muchas más posibilidades de que un individuo sin trabajar en una estructura de un medio de comunicación pueda ganarse bien la vida. Y, además, pueda cumplir su función democrática, que es informar a la sociedad de lo que pasa.

Yo veo que nacen muchos proyectos, veo también ex estudiantes que encuentran la manera de buscar realidades laborales en este nuevo mundo digital. Desde este punto de vista soy optimista. Pero también creo que hay una enfermedad del periodismo, que tiene que ver con la crisis, no tanto crisis económica sino crisis de legitimidad, de confianza. Pero yo creo que eso se cura, se cura con vitamina y con información, con buena información.